Para los vinos no hay un precio, porque su proceso de cuidado y elaboración se resumen en arte.
Uno de los deseos de la humanidad es tener el poder de viajar a otros tiempos y revivir algún suceso histórico como espectador. Aunque sea un tema de ciencia ficción, hay una forma de contactar con esos anhelados viejos tiempos: “La mejor máquina del tiempo está concentrada gota a gota en una botella de vino”. Ya lo dijo Mike Taylor, Consultor en vinos y Maestro de Sommeliers: “Cuando bebemos un vino, entramos en contacto con su historia y geografía… Es la mejor forma de transportarnos a épocas memorables”.
Destapar una botella de esta notable región francesa es de alguna forma paladear la batalla de Grandson, la guerra de la Borgoña y la Batalla de Héricourt. ¿Quién iba a pensar que un mundo, una leyenda, cabría en una copa de tinto o blanco? Seguir leyendo »