// Suscríbete al Club vía: RSS | Facebook | Twitter

¿Sabes de qué madera está hecha y para qué sirve una barrica?

marzo 10th, 2020 Publicado en Artículos, Noticias Imprimir este Artículo

Barricas de maderaEl roble es la madera más popular en todo el mundo para que algunos vinos hagan su crianza y se redondeen, aunque no es la única. Te invitamos a descubrir para qué sirve una barrica, qué aporta la madera a este producto inseparable de nuestra cultura.

Los vinos tintos más complejos y con mayor estructura, además de por la viticultura, por la calidad de la uva y por el modo de elaboración, suelen pasar por un proceso de crianza en barricas de madera. De ahí que según el tiempo que dure, se haya distinguido tradicionalmente entre vinos de crianza, reserva y gran reserva. Esta categorización se desdibuja con el cambio en las legislaciones de cada denominación de origen y las nuevas categorías que modifican esos periodos. Es cada bodega la que determina el tiempo que el vino tiene que estar en barrica -por lo general un máximo de dos años- y después en la botella, para redondearse, antes de salir al mercado.

Algunas bodegas también fermentan sus vinos, tintos pero también blancos, en madera -en barricas o en tinos más grandes-, en lugar de hacer el proceso -todo o una parte- en acero inoxidable. De esta forma, se deja actuar a las levaduras para fermentar el mosto y transformar sus azucares en alcohol, glicerina y otras sustancias. Posteriormente, también puede pasar el vino algún tiempo más por madera para su crianza.

¿PARA QUÉ SIRVE UNA BARRICA?
La barrica ayuda a oxigenar el vino, además de dotarle de textura -cuerpo- y aromas, suavizar la astringencia y tanicidad y aportar estabilidad. La más utilizada es la barrica bordelesa de 225 litros. Otros contenedores de madera para esta bebida -sobre todo para la fermentación- son las botas, que pueden tener hasta 1.500 litros, y los más grandes -tinos, fudres o cubas-, de entre 1.000 hasta 50.000 litros.

Los precios de las barricas varían mucho según su procedencia -la más cara, alrededor de 800 euros, es el francesa- y la durabilidad de cada una de ellas también. Es el enólogo de cada bodega quien decide qué barricas, cuántas veces usarlas y cuándo renovarlas, según las características que quieran otorgarle a cada vino. El objetivo general es que la madera no enmascare la fruta, ni la mineralidad -si la tiene- y sirva para ensamblar aromas y sabores del vino. De ahí que en la actualidad se tienda a rechazar la madera completamente nueva.

¿SABES QUÉ MADERAS SE USAN PARA LA CRIANZA DEL VINO?
A lo largo de la historia se han utilizado diferentes maderas para hacer barricas, pero es la de roble, tanto francés como americano, la más empleada en la actualidad para la crianza del vino, debido a que es la que permite la mejor cesión de taninos y aromas junto al aporte necesario de oxígeno a través de sus poros.

En los últimos tiempos, también se está experimentando con robles de otras procedencias como el húngaro, el español -sobre todo del norte-, el del Cáucaso, austriaco, etc. Cada uno tiene su personalidad propia, su diferente velocidad de crianza y una capacidad de aguante mayor o menor en años.

Las barricas de roble americano son más resistentes y porosas que las de roble francés. Esto hace que las propiedades de la madera se transfieran más fácil y rápidamente al vino, de ahí que sean ideales para reducir su astringencia y dureza. El roble francés tiene unos poros más finos y esto se traduce en el aporte de una mayor elegancia y suavidad al vino.

También cada madera aporta unos aromas diferentes: notas tropicales y exóticas, café, ahumados, tabaco y cacao, para el roble americano; y vainilla, miel, frutos secos y especias dulces y herbáceas, para el roble francés. En algunos vinos, se combinan las dos y el vino pasa por los dos tipos de barricas.

Por su parte, el roble español se caracteriza por aportar notas de café, cacao, ahumados, caramelo y almendras y el húngaro nos recuerda a vainilla y especias y limita las sensaciones de amargor y astringencia.

EL TOSTADO
Además del tipo de roble con el que está hecha una barrica, lo que determina el aporte de unas cualidades u otras al vino es el tostado de la madera, que se refiere a la profundidad de quemado de las duelas (esto son las piezas de las que consta una barrica) y puede ser ligero (aromas muy sutiles a madera), medio (aromas de almendra, vainilla, clavo y café) y alto (notas ahumadas y especiadas). Además, en ocasiones se marcan con niveles intermedios, reflejados con un signo + o – .

OTRAS MADERAS PARA LA CRIANZA DEL VINO
Aunque de forma más minoritaria, se emplean otras maderas para la crianza del vino. La de cerezo aporta aromas de frutos rojos, la de pino proporciona aromas a resina, y la de acacia da aromas más florales. De forma aún más minoritaria se usan castaño, haya, fresno, etc.

 

FUENTE: SUSANA BATICÓN / www.hola.com

Una respuesta a “¿Sabes de qué madera está hecha y para qué sirve una barrica?”

  1. Luis Herrera Dice:

    Me encanta un vino tinto con su toque de sabor a roble


Dejar un comentario

*