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En la Toscana hay algo por descubrir en cada visita

Parece ser difícil presentar una faceta novedosa de esta espléndida región italiana, pero un viaje por ahí puede ser una oportunidad desafiante de escribir un relato propio, que aporta no solo un toque personal, sino algunos aspectos particulares para seguir descubriendo esta tierra llena de tradiciones, íntimamente ligadas a la vitivinicultura.

En las fechas de la visita recién hecha con un grupo de periodistas extranjeros, en pleno invierno sin nieve y con sol, el paisaje sobrecogedor también se ha impresionado gratamente y tampoco ha faltado nada para que los momentos agradables de la gira por las distintas zonas productoras sean completos.

Al acumular experiencia propia en el lugar, nadie se sorprende porque tantas escenas de películas exitosas han sido rodadas en la Toscana donde existe una simbiosis perfecta entre naturaleza y patrimonio arquitectónico. Basta referir, por ejemplo, a la penúltima de James Bond (Quantum of Solace) en la cual el centro de Siena ha sido el escenario de las asombrosas acrobacias del intrépido agente, o a la “Belleza robada” de Bernardo Bertolucci cuya protagonista (Liv Tyler) llega a la casa de verano de unos amigos en la campiña toscana y en el pueblito de San Gimignano encuentra el amor. Y ni hablar de “Bajo el sol de la Toscana” que ha sido filmada casi íntegramente en las ciudades encantadoras de Cortona y Montepulciano, y en ella se narra la historia de una escritora divorciada (protagonizada por Diana Lane) que quiere superar su depresión. Si uno ya ha visitado alguna de estas localidades y ve estas películas puede sentir nostalgia también de los sabores de platos y bebidas que contribuyen en gran manera a que los recuerdos e impresiones propios sigan siendo vivos.

En cuanto a vinos de la Toscana, no hay duda de que el carácter singular de los más conocidos y apreciados (Chianti Classico, Nobile de Montepulciano, Brunello de Montalcino) se deba a la variedad Sangiovese que es de orígenes antiguos. Su degustación siempre es una grata experiencia auténtica y se la mejora aún más cuando uno se encuentra con la sorpresa que hay algunos vinos italianos elaborados a su base que tienen su toque venezolano.

En el gran evento de promoción de los vinos locales (Buy Wine 2013) celebrado recientemente en Florencia casi tres centenares de bodegas han presentado las nuevas añadas de su producción ofreciendo a los visitantes (compradores y periodistas) la posibilidad de no solo tener experiencia de cata sino también de establecer contactos personales. Y al visitar el stand de la bodega Setriolo uno – además de conocer los vinos y las respectivas informaciones adicionales – se entera que la propietaria, Susanna Soderi tiene antecedentes familiares y propios ligados a Venezuela.

La historia de la familia Soderi ha comenzado en Castellina in Chianti (Provincia de Siena) donde el bisabuelo de Susanna era un productor de vinos y tenía varias haciendas en los alrededores. Al perderlas se mudaron primero a España y luego, a principios de los años sesenta, a Venezuela donde el hijo se casó con una inmigrante italiana. La pareja posteriormente regresó a Italia y ahí nació su hija, Susanna, con la que volvieron a emprender el viaje a Caracas en 1965 cuando ella tenía apenas tres años de edad. La joven italiana ha crecido en esta ciudad y se ha graduado en psicología en la Universidad Católica Andrés Bello. Después de haberse retirado del trabajo, su padre ha comprado en 1990 una pequeña granja en el pueblito de sus raíces y en la que, en aquel entonces, él producía solo uvas que vendía a otras bodegas de la zona. Para cumplir el deseo de su padre, Susanna ha decidido unirse en el esfuerzo familiar por un tiempo pero cuando en 2003 ha fallecido su padre – y al enamorarse del lugar y de su labor – ha optado por dejar su profesión original y seguir ocupándose de la bodega que poco más tarde ha lanzado al mercado su primer vino “nativo”.

Actualmente, la Setriolo tiene 3,5 hectáreas de viñedos en la que se cultiva dominantemente la Sangiovese y se produce anualmente unas 15 mil botellas de vino. Estos muestran la filosofía de la bodega según la cual se utiliza exclusivamente uvas propias a cuya base el vino es elaborado con la mínima intervención necesaria (adición de sulfitos), y así esto, presenta características determinadas de suelo y clima que le dan la personalidad que es fiel reflejo del terruño particular. Se prefiere que en cada cosecha se pueda encontrar las peculiaridades de la temporada y percibir las diferencias entre una vendimia a otra.

En el caso del Chianti Classico Riserva de 2008 (80% Sangiovese y 20% Merlot) de la Setriolo que ha sido criado 24 meses en barricas de roble francés de segundo uso (40%) y toneles de roble americano nuevos (60%) y 6 meses en botella, se trata de un vino que representa lo mejor de la unión del terruño dotado de excelentes condiciones y del empeño y la dedicación del productor. Tiene color rojo cereza profundo con tintes rubí. La nariz muestra aromas intensos a frutas rojas con ligeros toques de especia (pimienta) y flor (violeta). En la boca se aprecia las frutas negras también y notas de tabaco y chocolate. Presenta estructura y equilibrio buenos con agradable acidez en armonía con taninos finos. El final es elegante y persistente con una grata sensación de calidez que no deja indiferente al catador (y anota 89 puntos en su cuadernito).

Este tipo de vino acompaña perfectamente la mayoría de los platos típicos locales cuyo origen está ligado tanto a las tradiciones culinarias del campo como a la cocina refinada de la nobleza local. La estancia en Florencia es también una ocasión para conocer la oferta gastronómica en la cual la carne ocupa un lugar prevalente y hay variadas formas de prepararla con gran esmero.

Una de ellas y ciertamente la más famosa se la conoce como “alla fiorentina” y para su preparación se usa un filete de buey cortado alto (preferiblemente de la raza Chianina de gran grosor) en el punto del lomo y con la parte de hueso. La cocción tradicional es exclusivamente a la parrilla con brasas de carbón y dejando que la parte interna sea asada a la sangre. Al retirarlo de las rejas se puede rociar con aceite de oliva y aderezar con mezcla de hierbas frescas. Para una porción se calcula con más de medio kilo de carne y se lo sirve acompañado con papas al horno de leña con romero. (Un agradable lugar para su consumo: Ristorante Il Profeta.)

Fotos: JK, Setriolo , www.thatsflorence.it, www.hi-land.it, ©123RF

Dr. József Kosárka

14.03.2013

 

Una respuesta a “En la Toscana hay algo por descubrir en cada visita”

  1. anaida dominguez Dice:

    saludos quisiera me documentara del espumoso valdobbiadene,strada di guia,foss marai ,brut


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