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Fraude Vinícola

noviembre 6th, 2012 Publicado en Noticias Imprimir este Artículo

La industria de las copias fraudulentas tiene en China un origen cultural difícil de comprender ¬y menos de justificar¬ por el mundo occidental: reproducir fielmente algo que ha sido creado con algún sentido de excelencia es meritorio, es digno incluso de ser premiado en el país asiático. De la misma forma que en nuestra civilización un buen copista es motivo de admiración cuando se trata, por ejemplo, de una pieza de arte, en China este mismo principio se aplica a los artículos de lujo, a la relojería, a los objetos de marca y, más recientemente, a los vinos.

En este caso no se trata de cultivar cepas y producir caldos más o menos aceptables para bautizarlos haciendo plagio del nombre de algún buen productor extranjero: la industria de la copia fraudulenta se limita a copiar las botellas y las etiquetas de quienes tienen un prestigio ganado induciendo así al consumidor a un error.

Ocurre que China ha duplicado el consumo de vino en los últimos cinco años. Actualmente una botella de buen vino es considerado un fenomenal regalo que sólo pueden permitirse quienes cuentan con algo de holgura económica. Es que los aranceles aplicables a estos productos sobrepasa una tasa impositiva de 54% de su valor. Aun así, desde la región vinícola francesa de Borgoña el año pasado se importaron 58 millones de botellas por un valor de 500 millones de dólares. Estos millonarios negocios capaces de poner a salivar a cualquiera de los dirigentes de la industria fraudulenta de la copia, han sido estimulados, sin quererlo, por las políticas antialcoholismo del Gobierno. Los chinos acostumbran emborracharse con bebidas de altísimo contenido alcohólico ¬el Baijiu, que es el más popular, tiene entre 40 y 68 grados¬ pero de muy precaria destilación y de sabor burdo.

Así pues, la migración hacia el vino como bebida corriente no es un asunto de modernización. Se trata, en buena medida, de la respuesta a una campaña orquestada por el Estado. Este ha inducido a los chinos a consumir vino, una bebida considerada suave y de gran sabor, que además de contribuir a la salud mental de los ciudadanos promueve las buenas costumbres y resulta útil a los fines de contener la violencia asociada al consumo de bebidas duras.

El resultado ha sido que, desde la sombra, se ha estado desarrollando toda una enorme industria de piratería de vinos que no sólo vulnera los derechos de propiedad intelectual de las grandes casas vinícolas del mundo. Les está quitando una tajada fenomenal del mercado.

La falsificación de vinos se produce con marcas de precios medios que son consumidos masivamente. El líquido de pobre calidad, adquirido a granel, sirve para rellenar botellas copiadas y selladas torpemente a gran escala. Otro negocio millonario surge a partir de la copia de vinos de apelación controlada. En estos casos las botellas se obtienen en los negocios y restaurantes de lujo, lo que permite copiarlas con excelente resultado y reproducir fielmente las etiquetas de grandes caldos ¬franceses principalmente¬ destinados al consumo de los bolsillos ricos.

Por fortuna, los elevados aranceles que el Estado chino deja de percibir por la falsificación doméstica de estos productos ha puesto a las autoridades del lado de los fabricantes legítimos y en la actualidad la piratería también es fuertemente perseguida y castigada.

Fuente: Fraude vinícola // Por Bratriz de Majo El nacional 17/10/12 bdmajo@gmail.com

3 Respuestas a “Fraude Vinícola”

  1. Epifanio Arcila Dice:

    No imaginé nunca esto, estamos acostumbrados a las copias de cualquier cosa buenas o no en China. Ojalá se les enseñe con seriedad a los amigos consumidores chinos, de las bondades de identificar y degustar los buenos y auténticos vinos producidos en Occidente. En Venezuela al respecto, vamos por muy buen camino; consumiendo, produciendo e importando excelentes marcas de Bodegas reconocidas. Salud!


  2. Luis Herrera Dice:

    Tal como hicistes la observaciòn anterior, en China desde hace muchisimos años se cometen falsificaciones, quizàs colocan un pequeño detalle en el nombre de una pieza reconocida para diferenciarla del original y asì quizas no verse en un problema legal. Ahora parece que le ha tocado el turno al vino, amèn de la pintura y la escultura. Hay barrios enormes con talleres de excelentes artistas falsificando obras de arte.


  3. Angel Oraa Dice:

    Aunque Ud. no lo crea… Recuerdo haber escuchado de una voz autorizada como la enóloga española, Marisabel Mijares, que en China se falsificó un lote de Dom Perignon, el cual por fortuna fue decomisado en Europa.


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