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Para seducir rubias, morenas y pelirrojas

marzo 6th, 2012 Publicado en Noticias Imprimir este Artículo

Es propicio este mes (Febrero) de celebración del amor para coronar una conquista mediante una apetitosa comida; al fin y al cabo, alimentación y sexo están estrechamente unidos: no por otra razón les son comunes la acciones de morder, chupar, sorber, oler… Pero cualquier comida no es recomendable; en efecto, algunos platillos de la culinaria erótica son francamente fuertes, algunos fortísimos.

Pensemos en los Tuétanos a la Gran Montero, creado por un chef de Luis XV. Consiste el tuétano de vacuno hervido en caldo de finas hierbas, presentado en huesos largos puestos en un lecho de salsa de tomate condimentada con ajo y otras especias. Era una de las comidas predilectas del rey por su valor afrodisíaco.

Le ardía a Luis la mofa que hacía de su potencia sexual su favorita, la primorosa irlandesita miss Helen O´Murphy; haciendo uso de las libertades que solo pueden permitirse los bufones y las amantes muy deseadas de los hombres poderosos, la traviesa niña de trece años le reprochaba, entre risas, que sólo podía echar dos polvos, “y eso cuando el abate Lusson hace resonar las campanas muy duro”; dispuesto a redimir su honor, cierta noche el monarca se hartó de tuétanos y se dirigió a su harén privado.

De acuerdo a lo reportado en sus confesiones por la propia Helen y por el cronista de alcoba del rey, Pierre de Fourriere, esa noche del hartazgo de tuétanos Luís la llevó a pedir clemencia después de seis regias cogidas, dos de las cuales fueron prolongadas y profundas sodomizaciones; y destacamos lo ultimo no exactamente por ociosidad ni por afán de sensacionalismo, sino porque hace evidente el efecto vigorizante atribuido al tuétano; porque para dar por detrás como Dios manda, debe tener el cogedor un instrumento firme, ¡muy firme!

En la pequeña historia de los reyes galos ese acontecimiento se conoce como la Noche de los Tuétanos.

De modo que hay comidas eróticas adecuadas para hombres y para mujeres; o dicho en otros términos: hay comidas destinadas a fortalecer al varón y otras cuyo propósito es seducir a la mujer; los menús descritos a continuación fueron pensados con el último objetivo, son, en consecuencia, característicamente femeninos; según su creador, el ertogastrónomo Omero Rompini, estas recetas resultan infalibles para rendir a rubias y morenas

Romponi recomienda para una dama rubia:

Cangrejo de río a la americana

Huevos a la mexicana

Pollos de perdiz a la sultana

Guisantes a la antigua

Manzanas a la Eva golosa

Vinos: Sauterne, Chambertin,

Champagne Veuve Clicqot, Ponsardin demi-sec

Debe servirse con la mayor discreción en un reservado cuya tapicería armonice con la caballera dorada de la mujer, “así que serán de preferencia las telas azul turquesa”, comenta Ferrero en su tratado Eros y los cinco sentidos; también señala las flores que deben decorar el ambiente e impregnarlo con sus aromas: heliotropo blanco, iris, violeta, nardos y lirios; “el espesor de las colgaduras será garantía contra las indiscreciones de las puertas y la muelle suavidad de la alfombra ha de atenuar la caída de las virtudes más atroces”.

Tanto en esta situación, como en la siguiente descrita por el sibarita Rompini, la abundancia floral podría ser objetada por algunos gastrónomos exigentes, por cuanto el abrumador perfume opaca el aroma de los platillos: uno de los deleites organolépticos del buen comer; pero no perdamos de vista que en ellas el propósito es seducir; el placer gastronómico es secundario.

Para una morena, cuyo color puede presentase “en una infinidad de matices que van desde el moreno Van Dyck de la Arlesiana a los cálidos tonos de italianas, castellanas y andaluzas”:

Supremas de lenguado a la D’ Estrées

Huevos poché a la Cleopatra

Faisanes a la oriental

Espárragos al verde

“Bomba” diamante

Vinos: Moselle-Chäteau Margaux, Jerez seco,

Champagne Pommery-Gréno extra-sec

“El ambiente que aconseja nuestro vieux marcheur cuando se invita a una morena a asociar las delicias de la mesa con la voluptuosidad del amor” –apunta Ferrero– será “un reservado revestido de paños antiguos en oro viejo: algunos perfumes deberán expandir emanaciones de verbena y corylopsis: rosatés y rosas rojas esparcidas por sobre la mesa y los muebles: claveles variados y mimosas serían las flores indicadas para adornar el busto de la víctima destinada al holocausto.”

¿No les parece que falta un programa para las pelirrojas? Intentemos superar la omisión proponiendo un menú compatible tanto con el color de su cabellera como con el temperamento apasionado atribuido a esas mujeres:

Ostras a la Pompadour

Huevos al caviar

Salmón a la vert galant

Puré de papas Delorme

Fresas con crema inglesa en cama de chocolate amargo

Vino: Chateau d`Yquem

Champañe De Venoge millésimé

Para llevar a cabo el divino sacrificio a Venus sugeriría un cubículo con tabiques de palisandro cuya puerta pueda quedar cerrada mediante una pesada cortina carmesí, sostenida por un grueso cordón de oro con madroños; en el reservado, un sofá tapizado en terciopelo lila y frente a ese mueble, para servir los platillos, una mesa enana con engastes crisoelefantinos; en un rincón, una sola rosa roja en un florero de cuello de cisne de cristal de murano; una es suficiente.

Ahora bien, si la mujer no es peli, sino simplemente roja, puede pasarse por alto todo refinamiento grandbourgoise; mientras la pongas donde pueda forrarse de billetes por decir “¡Sí, mi comandantepresidente!”, para ella será suficiente un par de pelúas de la arepera socialista, trasegadas con media docena de cervezas y una pieza en el hotel Alba para resolver el asunto.

FUENTE:
Rubén Monasterios
NoticieroDigital.com

FOTO:
www.nutricion.pro

Una respuesta a “Para seducir rubias, morenas y pelirrojas”

  1. Haydee Dice:

    Juan y para seducir a las que tenemos ciertas canas hay algo especial o todo está dicho?
    Saludos


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