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El Bierzo donde triunfa la Mencía

Hoy en día El Bierzo suena cada vez más fuerte porque se considera como una de las denominaciones de origen españoles que están muy de moda. Esto puede deberse a varios factores pero entre ellos es indiscutible el papel decisivo de la variedad Mencía a partir de la cual se elabora vinos que “retratan belleza milenaria transmitiendo misterios y placeres”.

El Bierzo es “un paraíso verde” y etimológicamente significa “territorio montañoso” en el cual se abren “frondosos valles recorridos por cristalinos arroyos”. Es una comarca que tiene aproximadamente 3 mil km2 de superficie y se sitúa al Oeste de la provincia de León. Su capital es Ponferrada que tiene unas 70 mil habitantes. La pequeña Villafranca del Bierzo tiene importancia turística particular porque es una antigua estación del Camino de Santiago que recorren los peregrinos procedentes de todas partes del mundo para llegar a la ciudad de Santiago de Compostela donde se veneran las reliquias del apóstol Santiago el Mayor (patrón del país).

Esta zona geográfica singular se caracteriza por una fosa tectónica que es producto de la orografía alpina en la que destaca un cíngulo de montañas romas y aplanadas con crestas residuales. Su principal río es el Sil cuyo valle permite la salida de la hoya berciana sin necesidad de atravesar difíciles travesías de altura. Los suelos son constituidos por una mezcla de elementos finos (ante todo cuarcitas y pizarras) pero con poca capa orgánica. Los valles son más profundos y fértiles con limos y arcilla aportados por el proceso acumulativo de sedimentación de las laderas. Los suelos de la montaña tienen más pizarra mientras en el valle son más aluviales. El principal componente de la vegetación natural es el matorral, bien como consecuencia de la degradación del bosque o como formación vegetal originaria. La flora arbórea es fragmentaria y es dominada por robles y encinas. El clima, que es de transición entre el atlántico y el mediterráneo, es caracterizado por inviernos no tan fríos y veranos de calor y sequedad moderados. Las precipitaciones oscilan entre los 800 y los 1.000 mm cuya mayoría cae en los meses de mayo y septiembre. Se mide una temperatura media de 12,5ºC y unas 2.200 horas de sol al año.

La historia vitivinícola del Bierzo se remonta unos dos milenios atrás en el tiempo cuando las legiones romanas introdujeron el cultivo de la vid en la zona. Los monasterios en la Edad Media, principalmente los cistercienses, han contribuido a la expansión de la vid cuyo cultivo ha sido ininterrumpido durante varios siglos. Hay una referencia literaria al vino berciano del siglo XV cuando un peregrino alemán advierte que se beba “con discreto miramiento, porque saca a alguno de sentido y se deja correr como cirio”. A finales del siglo XIX la filoxera también ha arrasado la región del Bierzo acabando no solo con casi todos los viñedos sino con la sociedad de jornaleros también (consecuencia: más de 20 mil personas emigradas entre 1885 y 1920 hacia las Américas). Esta situación ha obligado a los viticultores a reinventarse a sí mismos injertando las vides en pies americanos pero, a pesar de las replantaciones posteriores y la recuperación de la producción, el gran resurgir de la viña berciana ha llegado solamente en la segunda mitad del siglo pasado debido ante todo al movimiento cooperativista.

La D.O. Bierzo fue creada en 1989 y en la actualidad agrupa a más de medio centenar de bodegas, con unas 4,2 mil hectáreas de viñedo registrado que se ubican en 22 municipios de la comarca. La producción de uva media anual es de unas 15 mil toneladas a cuya base se elabora aproximadamente 110 mil hectolitros de vino. (Datos del año pasado: 13,1 mil toneladas de uva y 91,7 mil hectolitros de vino.) Según el reglamento vigente, las prácticas de cultivo son las tradicionales, la densidad máxima de plantación es de 3.800 cepas por hectárea y el número máximo de yemas es 18 por cepas. Entre las 6 variedades autorizadas se destaca la tinta Mencía que representa un 70% de la cosecha total.

Los respectivos datos del Consejo Regulador indican que la cantidad de sus vinos comercializados viene aumentando con un ritmo considerable: en las últimas dos décadas de 1,8 a 7,4 millones de botellas contraetiquetadas (expedidas por el Consejo Regulador). Durante el año 2010 la venta creció un 4,6% y de la total el 90% fueron vinos jóvenes, un 8% de crianzas y un 2% de reservas. La mayoría se vende en el país y en especial en la misma zona de su producción. La exportación representa un 15% de la total.

En cuanto a la Mencía, se la considera como una de marcado carácter y que se cultiva casi con exclusividad en el Bierzo donde en sus grandes vinos se manifiesta “la idea pura de la finura frutal”. Según las respectivas descripciones, se trata de una uva de porte erguido con racimos cilíndricos. Es de brotación temprana y de ciclo corto por lo que madura bien. Sus hojas son de tamaño medio, forma de limbo pentagonal, haz verde brillante y envés casi glabro. Sus bayas son de tamaño medio, forma elíptica corta, color azul-negra. Está adaptada a terrenos cálidos y de fertilidad elevada. Aplicando los procesos actuales de rendimientos bajos, técnicas de vinificación sofisticadas y barricas seleccionadas, da vinos potentes y equilibrados de aromas y sabores afrutados con ligero toque mineral y taninos aterciopelados.

Entre las personas que han construido el camino hacía el éxito de los vinos bercianos se destaca Raúl Pérez quien es oriundo de la misma región y procedente de una dinastía local que tiene raíces vitivinícolas centenarias. Actualmente, él tiene su propia bodega y está también involucrado en otras dos (Bodegas Estefanía, donde ejerce de enólogo desde hace más de una década y Castro Ventosa de su propia familia, donde fue pionero en la comarca en crear un estilo de vinos diferente). Se comenta que la mayoría de sus vinos tiene la virtud de unir el carácter experimental con unos umbrales de calidad inesperados para esta región y su variedad emblemática. Su fama ha crecido aún más después de que una de las revistas especializadas de gran prestigio ha otorgado 98 puntos a su Ultreia de Valtuille de 2005, que rinde homenaje al nombre de su pueblo y glorifica su emblemática variedad, comentando que “éstos son vinos brillantes, artesanales y hechos a mano que no pueden ser descritos sólo con palabras, hay que experimentarlos para creérselos”. Al respecto el productor hizo el siguiente comentario: “Todo pudo empezar con una peregrinación, pero esa estela a través del tiempo nos ha servido para entender un poco más nuestra tierra, nuestras raíces y tantas cosas más que intentamos reflejar en este vino.” (Hace poco se ha lanzado al mercado la añada de 2008 que ha recibido de la misma revista 96 puntos y cuesta unos 50 euros).

Otra de las figuras claves de la hazaña de haber hecho triunfar esta región es Álvaro Palacios que pertenece a la famosa dinastía de productores de la Rioja y que se ha revolucionado los vinos de Priorat también. Se conoce la historia que los viñedos del Bierzo ya estaban en su cabeza desde aquellos tiempos en que recorría el país como vendedor de barricas pero la idea emprendedora se ha demorado hasta que ha sido consolidado su proyecto en la otra región. Al respecto, él ha contado que en un principio tenía duda a donde ir y solo diez años después ha tomado la decisión cuando su sobrino, Ricardo Pérez le propuso reavivar el plan. Ellos han formado la bodega Descendientes de J. Palacios que tiene sus viñedos repartidos en varias pequeñas parcelas de vides viejas con exposiciones muy diversas y sobre diferentes escalas de altitud cuyo cultivo se basa en los métodos de biodinamismo con la apuesta por una expresión singular del terruño. En una entrevista de prensa Álvaro Palacios dijo que “la selección natural en la historia, en cada región, siglo tras siglo, con la ayuda del hombre, ha escogido las variedades adecuadas” y ha advertido que “el único camino para llegar a los vinos mitológicos es dar identidad a la marca del pueblo y a la de la finca, ya que ambas no se perderán con los años”. En otra ocasión habló de que en el Bierzo aprendió mucho “hablando con la gente mayor que ha vivido siempre de la viña, que ha estado siempre sobre la tierra y mirando al cielo, y conoce perfectamente qué te da el suelo, qué te da el clima y qué te da la viña”. Su vino ícono es La Faraona cuya añada de 2007 también ha recibido 98 puntos – en la edición de 2011 de la Guía Peñín – y se vende por unos 750 euros. (La salida al mercado de la de 2009 de este vino es prevista para el noviembre del presente.)

La Asociación para el Desarrollo del Enoturismo en El Bierzo está trabajando para que se mejore la imagen de la Ruta del Vino y, en consecuencia, la percepción general que se lleva el turista de estas tierras que ofrecen también una amplia y variada oferta gastronómica permitiendo así el disfrute de un buen maridaje con sus vinos. La estrella de su tesoro culinario es el Botillo que es un producto cárnico que se elabora con partes procedentes del despiece de los cerdos como las costillas, el rabo, la carrillera, la lengua, paletas y espinazo. Se las pica en trozos regulares y se introduce en un recipiente llamado artesa y se las adoban. Después de mezclar y amasar bien todo se deja reposar por un día. Luego se va metiendo en una tripa del intestino grueso y posteriormente se efectúa el proceso de ahumado (a fuego de leña de roble o encina) y de semicurado. Para consumirlo, el botillo se envuelve en un paño (para que no se rompa durante la cocción) y se mete en una olla en la cual se lo deja cociendo durante dos a tres horas. Treinta minutos antes de la terminación se añade patatas y repollo. Se sirve bien troceado en plato sopero con o sin el caldo.

Algunas bodegas del Bierzo que producen vinos (Mencía) de excelente calidad a un precio asequible: Estefanía (Tilenus), Dominio de Tares (Baltos), Luna Beberide (Finca La Cuesta), Pittacum (Aurea), Del Abad (Carracedo). Las añadas excelentes del último decenio: 2005 y 2007. La última campaña ha estado marcada por unas condiciones en vendimia y maduración “excelentes” y se comenta que los vinos de 2010 serán “buenísimos” porque se está haciendo jóvenes muy bebibles debido a la perfecta maduración de la uva y los de crianza en barrica se están comportando muy bien.

Fotos: Copyright © flickr; esacademic.com, crdobierzo.com, 20minutos.com, elcaminosantiago.com, dipuleon.es

Dr. József Kosárka

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