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Los tintos potentes de Szekszárd se glorifican no solo en Hungría

Si uno consulta la larga lista de las medallas ganadas por los vinos húngaros en importantes concursos internacionales en los últimos años debe darse cuenta que un montón de ellas ha sido otorgado a los tintos provenientes de la región de Szekszárd de menor fama hasta hace poco tiempo. Ella empezó a captar mayor atención cuando una afamada revista de turismo extranjera ha publicado su lista “Top 10” de regiones vinícolas emergentes del mundo en la cual ha figurado esta húngara también.

La ciudad de Szekszárd es la capital de la provincia de Tolna, que se extiende a lo largo de las orillas del rio Danubio en la parte extrema occidental del país, a donde uno puede llegar luego de un recorrido en auto de una hora desde Budapest. En los alrededores inmediatos e incluso dentro de esta misma localidad de ricas tradiciones se, encuentran los viñedos que vienen siendo cultivados durante siglos y actualmente tienen una superficie de alrededor de 2,4 mil hectáreas. Su gran mayoría se encuentra en laderas de valles cuyo suelo es predominantemente de loes y por lo general pobre en cal. El clima se caracteriza por veranos secos largos e inviernos templados cortos. El período de vegetación es largo y la pérdida de brotes a causa de malas condiciones de tiempo es pequeña.

Este lugar ya fue habitado en la época romana bajo el nombre de Alisca y la vid fue introducida en aquel entonces pero posteriormente su cultivo se interrumpió por varios siglos. En un documento real húngaro de 1267 relacionado con la fundación del nuevo pueblito en la misma zona se hace mención de plantaciones de uva y el origen del nombre de uno de los mejores fundos también se remonta a aquellos tiempos. La historia moderna de sus vinos ha iniciado después de la ocupación otomana del país a los finales del siglo XVI cuando se inició el cultivo de la variedad Kadarka que durante los próximos siglos ha venido dominando en la región. El Bikavér (Sangre de Toro) que se elaboraba a base de esta uva es mencionado por primera vez a mediados del siglo XIX por el célebre poeta, János Garay (1812-1853) y hay referencias a que el afamado compositor, Ferenc Liszt (1811-1886) también lo tomaba con gusto durante sus visitas a la casa de su amigo en Szekszárd.

La producción promedio anual de la región es de unas 15 mil toneladas de uva. La más extensamente cultivada variedad es la Kékfrankos (28%) seguida por otras tintas como Merlot(14%), Cabernet Sauvignon(10%), Cabernet Franc(9%), Zweigelt (7%) y Kadarka(5%). En cuanto a las blancas se destacan las Olaszrizling (5%) y Chardonnay (3%).

El Bikavér sigue siendo el vino emblemático de Szekszárd. Esto es un determinado tipo de tinto (y no una marca como en otros casos) para cuya elaboración se permite utilizar exclusivamente las uvas cultivadas dentro de la región vinícola delimitada. Se trata de uno de corte de tres cepas como mínimo entre las cuales casi siempre están las Kadarka o Kékfrankos. Se rige la respectiva norma de su producción que establece las variedades autorizadas, la calidad de las uvas a cosechar, las prácticas del cultivo, el añejamiento y las condiciones de obtener el permiso de comercialización.

Algunas de las más destacadas de las 258 bodegas que operan actualmente (2011): Takler, Vesztergombi, Heimann, Dúzsi, Vida, Mészáros, Sebestyén, Merfelsz, Szent Gaál, Bodri, Szeleshát, Baron von Twickel. A los propietarios Ferenc Takler y Ferenc Vesztergombi ha sido conferido – en 1993 y en 2004 – por la Academia Húngara del Vino el galardón “Vinicultor del Año” que es el máximo reconocimiento nacional por los logros profesionales. (En 2010 Péter Vida y Tamás Dúzsi han sido elegidos entre los cinco finalistas al mismo premio.)

Tres de los mejores productores de la región han sido invitados para ser partícipes de esta entrevista para conocer sus opiniones acerca del presente y del futuro de los vinos de la región.

Ferenc Takler (Bodega Takler):

¿Qué es el papel de las variedades Kékfrankos y Kadarka en cuanto al futuro de los vinos de esta región?

– La Kékfrankos ya está llegando a ser la variedad principal regional debido a que ésta da vinos bien afrutados con fragancias exóticas y de buena acidez. Le gusta también al consumidor porque generalmente no tiene alto grado alcohólico. La Kadarka, por supuesto, se quedará “la conciencia viva” de la región porque sus aromas especiados le prestan carácter singular. Pienso que ella jamás cesará de ser ligado con Szekszárd porque siempre tendrá su parte propia en sus vinos.

¿Cómo describiría un Bikavér de Szekszárd, perfecto?

– Uno bueno se comporta como un verdadero toro potente. Tiene color rubí profundo y buen cuerpo. Presenta una riqueza de sabores a frutas rojas que armoniza con los taninos equilibradamente. Se nota la proporcionalidad entre las variedades utilizadas y la acidez vivaz. Se perfila como verdadera obra maestra.

Zoltán Heimann (Bodega Heimann):

¿Cómo valora el progreso en la región?

– Aunque parezco parcial en mi calidad del presidente de la región vinícola y de un patriota local mi sensación es que en los años pasados venimos estando en pleno auge. Los vinos de Szekszárd están de moda y son cada vez más demandados. Últimamente se ha duplicado la venta de los vinos embotellados y también el número de las bodegas que los producen. En las ferias de vino se crece la participación de las bodegas y todas ellas ofrecen vinos de gran calidad. Sin embargo, hay cosas para mejorar ante todo con respecto a las acciones conjuntas de marketing.

¿A qué se debe el éxito de los vinos de Szekszárd cosechados en los concursos internacionales?

– Los bodegueros nuevos piensan que un premio de un concurso de gran prestigio puede ser útil para lograr fama. Muchos de ellos ya tienen varios vinos de alta calidad y se envía buen número de muestras. Afortunadamente, el porcentaje de los vinos galardonados es alto porque nuestros vinos refinados de excelente fructuosidad satisfacen al exigente paladar del consumidor moderno.

Péter Vida (Vida Családi Borbírtok):

¿En qué piensa cuando en sus charlas amenas habla del alma de los vinos de Szekszárd?

– Estoy seguro que el vino es un ser vivo fantástico. Se le puede comparar solo con el hombre porque también tiene sus etapas de vida desde el nacimiento hasta la muerte. Los productores saben muy bien que durante su lapso de evolución el vino se encuentra en pleno desarrollo y tienen que entenderlo con profundidad. Aquel que descubre las claves revela que el vino es un milagro divino. En este mismo instante el vino se le abre y se puede percibir su grandeza. Este tipo de comunicación espiritual es posible solo entre almas y los vinos de Szekszárd son medios perfectos para ser utilizados con este fin.

En Szekszárd no faltan las festividades de vino que se programan prácticamente durante todo el año. En enero se celebra la Fiesta del Vino del Día de Vicente, en abril la del Bikavér, en mayo los Días de Alisca, en agosto el Encuentro Internacional del Kékfrankos, en septiembre el Festival de Vendimia y en diciembre la Consagración del Vino del Día de San Juan. En 2011 la ciudad espera ser visitada por un mayor número de turistas a propósito del Bicentenario de Liszt los que no solamente van a ver la exposición montada en el museo municipal, que es un homenaje a él y a su amigo en cuya casa se ha hospedado en sus visitas, sino también podrán disfrutar de la oferta de enoturismo mejorada.

Fotos: dominiumvini.net, borudvar.hu ,szekszard.xutazas.hu, szakkor.estiskola.hu, szekszard.hu

Dr. József Kosárka

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