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Bodega Fernando Dupont

julio 9th, 2010 Publicado en Artículos, Mike Taylor Imprimir este Artículo

Fernando dupont 1Es mi segunda visita en dos años a la Bodega Fernando Dupont en Maimará, Jujuy, Argentina, y debo confesarles que no dejo de sorprenderme con tanta belleza que rodea este productor de vinos de autor…

El paisaje del altiplano del Norte Argentino es deslumbrante, lleno de apus* enormes, gigantescos, que parecen Atlas a sostener el orden de un mundo revelado apenas a los intrépidos.

Si, debe uno ser intrépido y osado para cultivar vides al borde del Trópico de Capricornio, en condiciones climáticas extremas y traducir ese terruño en vinos que conjuguen potencia y elegancia. Y es que en materia de vinos la potencia, a veces riñe con la elegancia…

Fernando dupont 2Los viñedos comenzaron a ser plantados en 2004 y gracias al terroir excepcional no hace falta uso de agroquímicos, es decir que los cultivos son por vocación de cultura orgánica y siempre que las condiciones fitosanitarias lo permitan, continuará a ser así. Es normal ver cerca de la bodega ofrendas a la Pachamama, ya que el “vigneron” Fernando Dupont respeta las tradiciones y espíritu del lugar. Cree en los ciclos lunares y su influencia en los viñedos y vinificación, pero no es radical…y antes que nada cree que su emprendimiento es un proyecto social, que debe perpetuarse en el tiempo, en las nuevas generaciones de su descendencia, y de los lugareños… Ese respeto también se puede ver en cada parte construida, desde la casa grande a la cocina, de los patios a las galerías y de las habitaciones a la bodega. Se percibe un estado de armonía que ha integrado formas, costumbres, métodos y colores de Jujuy. Tanto el productor cuanto su arquitecto han conseguido que al entrar en la Bodega Fernando Dupont se tenga la sensación de estar en una casa que ha resumido un siglo en una década.

Un trabajo muy bien logrado…

Un capítulo aparte merece el buen gusto y las obras de arte aborigen mesoamericano y de artistas jujeños, así como piezas de telares, alfarería, entre detalles de porcelanas inglesas y vajilla de Sheffield. A buen sibarita -digamos connaisseur- pocos detalles bastan.

Hoy Fernando Dupont cultiva Syrah, Malbec, Cabernet Sauvignon y hasta ya hubo una Tannat -que no dio los resultados esperados por puro capricho de la naturaleza- con los que elabora vinos de Gran Altura, a 2.500 msnm., que ha decidido no filtrar. Hasta aquí nada nuevo en el horizonte… si no fuera por otra característica que hacen estos vinos más originales aún: el assemblage o blend en su composición.

Aquí entra el “savoir faire” del winemaker Marcos Etchart quién junto a Fernando Dupont definen la vinificación y estilo de los caldos. Desde hace un año y poco acompaño las creaciones de Marcos Etchart, desde sus vinos Coquena, a los Yacochuya, pasando por lo que ha realizado en los Valles Calchaquíes de Tucumán, y en todos los casos son vinos naturales, definidos, complejos… con colores, aromas y sabores vivos, típicos.

Recuerden bien ese nombre: Marcos Etchart, pues dará mucho que hablar y beber en los próximos años…

Fernando dupont 3Los vinos de autor de Fernando Dupont

La “Rosa de Maimará” es el rosado de la casa, y en su elaboración por sangría incluye las tres cepas que reflejan de año en año rosas y rubíes, así como delicadas cerezas, frambuesas y frutillas… 1.000 botellas de un vino versátil, que tiene la alcoholicidad bien integrada, que acompañará a la perfección quesos locales de cáscara y masa semiblandas, carnes blancas, embutidos, jamones crudos, platos de la comida Thai, y los andinos con carne de llama. Un vino para dejarse tentar…

El “Punta Corral” es el tinto de entrada de la bodega -siempre de assemblage- y hace homenaje al sitio detrás de Maimará, donde apareció la Virgen María, y que desde entonces todas las pascuas ve los peregrinos subir a pagar promesas entre bandas de sikuris**.

Rojo rubí intenso, con reflejos que van del púrpura a violáceos, buena limpidez y brillo.

Aromas de frutos rojos de cáscaras maduras, casi en compota, dulzores de caramelo, madera bien integrada que no mascara la fruta, y toques de especias que van de la pimienta negra al pimentón extra dulce, típico de la región.

Es tal el éxito del vino, que se vende en su mayoría entre las ciudades de Maimará, Tilcara y Purmamarca. Así que si lo consigue en Buenos Aires o fuera de Jujuy, compre varios ejemplares, ya que es probable que las 4.500 botellas se agoten rápidamente, y así se convierta de a poco en el vino “cult” del Norte Argentino.

El “Pasacana” es el vino premium de Fernando Dupont y sus ediciones llegan apenas a las 2.500 botellas. El nombre hace referencia a la pasakana, flor de una variedad de cardones (cactus), que están presentes como centinelas por las laderas de los cerros, y según cuentan las leyendas, cada cardón representa el alma de los aborígenes muertos cruelmente por los colonizadores europeos. Se dice que si se arranca un cardón, en el lugar no crecerá más otra planta. Si tuviera que definir éste vino diría que como pocos es potente y elegante y que a cada sorbo crecerá en boca y mostrará lo que el terroir de Maimará tiene para decir.

Rojo púrpura intenso, con reflejos violáceos. Profundo. Límpido y brillante. En nariz es franco y fragante, muestra frutos rojos muy maduros de cáscara gruesa como arándanos, ciruelas, cassis, cerezas. Notas especiadas de pimienta negra, pimentón extra dulce, madera, vainilla, caramelo, un leve ahumado y notas lácticas, así como cierto regaliz. En boca es seco, sápido, acuerpado, taninos potentes pero domesticados haciendo que el vino esté pronto para degustar ahora, pero sabiendo que ganará con la guarda en condiciones adecuadas. Es generoso en alcohol pero bien integrado a la estructura, y de final largo en boca, con retrogusto de frutas en confiture (mermeladas). Todo esto pide platos untuosos, de cocina griega como moussakas y algunos platos árabes. Se llevará a la perfección con carnes rojas, a comenzar por cordero con salsas generosas, siguiendo por carnes exóticas, de ciervo a jabalí acompañados de hongos. Si pensaron en quesos, que sean de cáscara y masa duras.

Mi recomendación sería que compren varias botellas antes que se acaben y en los próximos años una botella de estas ediciones muy limitadas sea materia de culto, para enófilos o entusiastas del vino, que con certeza mañana tendrán, como yo lo estoy teniendo ahora, deliciosas sensaciones, desde la primera a la última dosis.

* Apus, del kechwa, montañas.

** Sikuris, banda de sikus, (de la lengua Aymara), instrumentos musicales andinos de soplo.

Santé !

Mike Taylor

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