La historia vinícola de la Ribera del Duero se remonta a mas de 2.000 años, cuando el Imperio Romano estaba en su apogeo, esto se evidencia en un mosaico de la época descubierto en Baños de Valdearados en 1972, en el mismo el personaje central es el Dios Baco.
La zona se consolida entre los siglos X y XI en las ciudades que hoy conocemos como, San Esteban de Gormaz, Aranda de Duero y Peñafiel, ya para el siglo XIII aparecen las primeras bodegas excavadas en el interior de algunas villas, en el siglo XV con la Ordenanza de Castilla, se inicia la reglamentación de la producción y comercialización del vino y es durante los siglos XVII y XVIII que se consolida la vid como eje central de esta fructífera zona.
Una experiencia de la visita al Museo del Vino de la ciudad portuaria andaluza, que es la principal puerta de entrada de los turistas con destino a la Costa del Sol.
Gran parte de los turistas que visitan Andalucía, considerada como un destino “sui generis” de atracciones para todo tipo de público, pasa algún tiempo en la Costa del Sol cuyas playas ofrecen tanto descanso como diversión. Muchos de ellos aprovechan la estancia en una región tan rica en contenido histórico para participar en programas de excursiones a las ciudades llenas de arte y cultura, entre ellas también a Málaga, la “ciudad del paraíso” como la describió Vicente Aleixandre, laureado con el Premio Nobel de Literatura.
España es el tercer productor de vino del mundo, y tiene vinos de excelente calidad, los cuales son altamente apreciados alrededor del mundo. Los Blancos de Galicia, tales como el Albariño o el Ribeiro, los tintos de la Rioja y la Ribera del Duero entre muchos, los Fortificados como el Jerez, seco o dulce, los espumantes como el Cava. Un abanico infinito de opciones que hacen de esta tierra un paraíso para los enófilos.
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Hoy en día El Bierzo suena cada vez más fuerte porque se considera como una de las denominaciones de origen españoles que están muy de moda. Esto puede deberse a varios factores pero entre ellos es indiscutible el papel decisivo de la variedad Mencía a partir de la cual se elabora vinos que “retratan belleza milenaria transmitiendo misterios y placeres”.
El Bierzo es “un paraíso verde” y etimológicamente significa “territorio montañoso” en el cual se abren “frondosos valles recorridos por cristalinos arroyos”. Es una comarca que tiene aproximadamente 3 mil km2 de superficie y se sitúa al Oeste de la provincia de León. Su capital es Ponferrada que tiene unas 70 mil habitantes. La pequeña Villafranca del Bierzo tiene importancia turística particular porque es una antigua estación del Camino de Santiago que recorren los peregrinos procedentes de todas partes del mundo para llegar a la ciudad de Santiago de Compostela donde se veneran las reliquias del apóstol Santiago el Mayor (patrón del país).
Sin lugar a dudas, Rioja, es una de las más importantes zonas de producción de vinos de España. En ella se consolidan cientos de años de historia vitivinícola, con una enorme influencia Bordelesa, que sin duda ayudó a elevar los estándares de producción de estas hermosas tierras. Recibe su nombre del río Oja, uno de los innumerables afluentes del río Ebro, que riega a su paso la zona norte de España entre Haro y Alfaro. Hoy día, grandes arquitectos, como Ysios y Gehry, están decorando el austero paisaje riojano, con estructuras modernistas que contrastan hermosamente con el ambiente.
Este hermoso pueblo se encuentra enclavado en plena Ribera del Duero, dentro de la comunidad autónoma de Castilla y León, situado entre Valladolid y Aranda de Duero, a orillas del río del Duero. Pródigo río que recorre buena parte del norte de España, para luego convertirse en el río Douro, al entrar en Portugal y desembocar en el la ciudad de Porto, famosa por los vinos del mismo nombre.
El Jerez es uno de los vinos emblemáticos de España y su proceso particular de crianza, lo convierten en un vino único en el mundo. Quizás sea el vino español mas reconocido a nivel global. Es normalmente seco, con estupendas excepciones dulces, que acompañan las comidas marinas con una gracia y un salero propios de la madre patria, sirviendo los primeros como aperitivo y los dulces como vino de postre.