El final de este camino es el comienzo de uno nuevo y más apasionante, como en la búsqueda del final del arco iris, donde esperamos encontrar el tesoro, y tenemos que volver a comenzar, el camino del vino nunca termina, y una vez alcanzada una meta, nos trazamos una nueva, poco a poco iremos comprendiendo que el tesoro no está al final del camino, sino a través de el.
Entre más conocemos de vinos, más nos damos cuenta de lo poco que sabemos, esto incita nuestra curiosidad para continuar aprendiendo y experimentando, ya que lo más hermoso del vino es que el conocimiento viene acompañado con la experiencia vivida a través de nuestros sentidos.