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Cepas aborígenes de uvas en México

vino vides silvestresEn la revista México Desconocido, en la edición correspondiente al mes de junio de 2005, publiqué el artículo titulado El vino de México, en el cual mencioné que “En América, y sobre todo en las tierras llamadas la Nueva España, los colonizadores encontraron uvas silvestres, diferentes de la Vitis vinífera europea, la especie apropiada para producir vinos de grato sabor. En las Indias Occidentales había especies diferentes del género Vitis, como la Vitis rupestris, Vitis labrusca, Vitis berlandieri, con las cuales se elaboraban, en los primeros tiempos del periodo colonial, vinos ásperos y muy poco gratos al paladar”.
Estas especies, Vitis rupestris, Vitis labrusca, Vitis berlandieri, forman parte de lo que los especialistas denominan Euvitis americanas, a diferencia de la Vitis vinífera, que está clasificada dentro del grupo de Euvitis europeas.
La Vitis labrusca es llamada, igualmente “parra brava”, y es empleada en Europa, desde finales del siglo XIX como portainjerto en la Vitis vinífera, para corregir los dañinos efectos de la filoxera.
En el texto líneas arriba mencionado escribí que “Los griegos llevaron la vid a la península ibérica hace aproximadamente 27 centurias, y de España el cultivo se propagaría a América a partir de 1492, ya que los navíos que se dirigían al Nuevo Mundo llevaban cantidades importantes de barricas con vino, que los españoles incluían en su dieta cotidiana. Las flotas que salían de Sevilla o Cádiz con destino a las Indias Occidentales, como solía designarse a las tierras recién descubiertas en el continente americano, transportaban un considerable número de dichas barricas.

vino de uvas silvestres“A este particular asienta Luis Hidalgo en su ensayo Notas históricas sobre los orígenes españoles del cultivo de la vid en América: ”El vino constituía en los siglos XV y XVI un complemento indispensable en la dieta del pueblo español, y por ello, desde el primer momento está su presencia en los bastimentos de las expediciones del descubrimiento y colonización de América. Se hacía necesario e imprescindible para los tripulantes, gentes de armas y colonizadores que tomaban parte en las mismas, pues el vino se consumía como alimento, como medicina y como reparador de fuerzas”(sic).

“A más de lo ya señalado, un aspecto sumamente importante que motivó la difusión de las viñas en suelo americano, fue que los misioneros –quienes tuvieron a su cuidado la evangelización de los habitantes de las tierras recién incorporadas a la corona de España– requerían de vino para la cotidiana celebración de la ceremonia de la misa. A los infatigables frailes de las diversas órdenes religiosas corresponde el mérito de haber sido impulsores de la vitivinicultura en las colonias españolas en América”.

En el portal www.aprenderdevino.es leí —en una nota publicada en 2016— que “La historia de la viticultura y el vino en América no puede entenderse sin las variedades criollas. Con este nombre genérico se conoce a un grupo de variedades descendientes de parientes europeas, unas nacidas en América mediante cruces naturales y otras introducidas mediante esquejes o semillas.

“Los primeros españoles que visitaron América se encontraron con la agradable sorpresa de que la nueva tierra recién descubierta contaba con vides que podrían facilitar las uvas necesarias para elaborar vino. Lo que no podían saber en aquel momento era que aquellas vitis pertenecían a las especies riparia, rupestris o labrusca, entre otras. Los primeros intentos desvelaron rápidamente que aquellas vides no eran como las europeas y que el vino que producían presentaba un gusto desagradable. A lo largo del siglo XVI llegaron los primeros ejemplos de vides europeas, vitis vinifera, y lo hicieron principalmente de la mano de los conquistadores y de los monjes españoles que se desplazaron al nuevo mundo. Estos dos grupos, por motivos bien diferentes, se encargaron de transportar desde las Islas Canarias las variedades europeas que servirían para obtener vino, una vez que se comprobó que las vides nativas no eran útiles ya que elaboraban vino con características negativas… Una vez llegadas a suelo americano estas vides se fueron desplazando durante el siglo XVI y siguientes hacia el sur y el norte del continente, en sucesivas oleadas, muy probablemente desde México y desde Perú. El camino hacia el norte llegó hasta California mientras que el del sur lo hizo hasta Argentina, a través de Chile”.

Las cepas sembradas en México por los misioneros y colonizadores españoles, las cuales posteriormente habrían de ser llevadas a América del Sur, fueron, principalmente la Misión, originaria de Castilla-La Mancha, donde es llamada Listán Prieto. “Esta variedad recibe infinidad de nombres en función de la geografía. Conocida como País, en Chile, Criolla Chica, en Argentina, Mission, en Estados Unidos, Misión, en México y como Negra Corriente o Negra Peruana, en Perú. Parece que se plantó inicialmente en México hacia mediados del siglo XVI, desde donde viajó a Perú y posteriormente a Argentina y Chile, donde hasta hace poco era la segunda variedad más plantada. También se desplazó con los monjes franciscanos hacia el norte, de misión en misión y de ahí su nombre, hasta California”.

vides silvestresEn el portal Wikipedia leo que “La ampelografía es la ciencia que se encarga del estudio, la descripción y la identificación de la vid, sus variedades y sus frutos. Desde el inicio de la historia del vino, el hombre se ha preocupado por clasificar las diferentes variedades. Ya a principios de nuestra era, Plinio el Viejo describió con detalle más de 90 variedades de uva en el tomo XIV de su Naturalis Historia. Se acepta que la ampelografía nació en Montpellier, en 1940, con el profesor Pierre Galet, quien estableció las técnicas para la identificación de las distintas variedades. Su método se basa en un análisis preciso y sistemático de la estructura, forma y color de distintas partes, como flores, brotes, peciolos, hojas y racimos, además del sabor de las bayas. Se estima que se cultivan más de 10.000 variedades en todo el mundo”.
Corresponde a Hernán Cortés el mérito de haber sido el primer promotor del cultivo de la Vitis vinífera en México, el primer sitio del continente americano donde comenzó a ser cultivada regularmente la vid. El 20 de marzo de 1524 -–otros dicen que este hecho tuvo lugar el 24 de marzo del mismo año-– firmó las Ordenanzas de buen gobierno dadas por Hernán Cortés para los vecinos y moradores de la Nueva España. En el decreto signado por Cortés queda asentado que “cualquier vecino que tuviese indios de repartimiento sea obligado a poner en ellos en cada año, con cada cien indios de los que tuviera de repartimiento, mil sarmientos, aunque sean de la planta de su tierra, escogiendo la mejor que pudiera hallar.

Resulta admirable advertir el método empleado por los españoles para hacer de la profusión de vides silvestres el cultivo de la Vitis vinífera. Es evidente que sobre las cepas silvestres se procedió a injertar las vides españolas. Por ello el juicio de Luis Hidalgo es certero al afirmar: “Es indudable la gran visión de Hernán Cortés al llegar a establecer, en el año 1524, la injertación de la Vitis vinifera como práctica vitícola, cuando ello no se realizaba en el resto del mundo, con más de 350 años de anticipación a cuanto la mencionada práctica se hizo necesaria en el cultivo de la vid, como consecuencia de la invasión filoxérica en Europa”.

Si bien se carece de información fidedigna respecto de los lugares donde fueron sembrados los primeros viñedos en la Nueva España, a partir del decreto firmado por Cortés en 1524 se tiene conocimiento que el cultivo de la vid se propagó a Puebla, Michoacán, Guanajuato, Querétaro y Oaxaca. Más tarde fue llevado a tierras septentrionales de las provincias de Nueva Galicia, Nueva Vizcaya, Nueva Extremadura y Baja California.

Los colonizadores de las tierras denominadas Nueva España (actualmente México) encontraron muchas frutas arracimadas, que les recordaban los racimos de uvas. He leído en el Boletín de Fisac (Fundación de Investigaciones Sociales, A.C. —de México— que “Los Olmecas (1200-400 A.C.) ya conocían el cultivo de vides silvestres, y que utilizaban estas vides para hacer una bebida a la que agregaban otras frutas y miel”.
En el poblado de Acaxochitlán, en el Estado de Hidalgo (México), es muy común el cultivo de una frutilla silvestre, cuyo nombre es acachul (similar a un racimo de uvas y parecida al capulín (Prunus salicifolia), con la cual es elaborado un licor.
En la población de Huitzuco, en el Estado de Guerrero (México), es elaborado, desde 1920, un vino dulce (de la marca “Vicario”, apellido de la familia productora, al cual sus productores denominan “Orgánico” o “Criollo casero”, a base de uvas silvestres (de las cuales no tengo conocimiento de su especie, género o familia). Se trata de un vino —por llamarlo de alguna manera— de producción bastante rústica y artesanal, cuyo sabor no es nada memorable.

2 Respuestas a “Cepas aborígenes de uvas en México”

  1. Manuel M. Mendoza Dice:

    Aquí en Baja California ,México, aún hay viñedos en regiones cerca de donde los padres Jesuitas establecieron las primeras Misiones en su jornada por esta Innospita Peninsula, donde dejaron su huella,y que hasta hoy día se conserva la tradición de elaborar vino artesanal con este varietal tan bien adaptado al clima y suelo y resistente a la mayoría de plagas que pudieran atacarla


  2. jose sergio Dice:

    soy un amante de los vinos y me gustaría que me proporcionaran información de la vid en mexico, y si es posible en que libros leer este apasionante tema.
    atte.
    sergio.


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