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Los vinos de Málaga se distinguen por claros toques de autenticidad

Una experiencia de la visita al Museo del Vino de la ciudad portuaria andaluza, que es la principal puerta de entrada de los turistas con destino a la Costa del Sol.

Gran parte de los turistas que visitan Andalucía, considerada como un destino “sui generis” de atracciones para todo tipo de público, pasa algún tiempo en la Costa del Sol cuyas playas ofrecen tanto descanso como diversión. Muchos de ellos aprovechan la estancia en una región tan rica en contenido histórico para participar en programas de excursiones a las ciudades llenas de arte y cultura, entre ellas también a Málaga, la “ciudad del paraíso” como la describió Vicente Aleixandre, laureado con el Premio Nobel de Literatura.

Esta ciudad vibrante fascina a todos sus visitantes no solo con sus monumentos (la Alcazába, el Castillo de Gibralfaro, la Catedral de la Encarnación) sino también con sus costumbres entre los cuales se destaca el movimiento cofradiero de la Semana Santa cuando una multitud de gente se vuelca en las calles con las procesiones llenas de devoción. Después de haber realizado el recorrido por los lugares de mayor interés los turistas pueden disfrutar de una excelente oferta gastronómica que logra satisfacer a los más exigentes paladares. Los restaurantes de buen nivel les brindan una amplia carta con deliciosos platos y se les da una opción oportuna para deleitarse con los vinos propios de la región.

Se ha comprobado que las tradiciones vitivinícolas de Málaga son milenarias. Según algunas versiones las primeras vides que se plantaron en sus alrededores fueron traídos por los fenicios pero hay otras que atribuyen este mérito a los griegos. Los Reyes Católicos que reconquistaron la ciudad en 1487 no tardaron en constituir las primeras ordenanzas del vino y otorgaron licencia a los vecinos para plantar viñas en tierras aledañas. En no mucho tiempo fue creada la Hermandad de Viñeros que unió bajo un mismo título la corporación gremial y la religiosa y tuvo una importante influencia en la ciudad.

Las plantaciones de vides siguieron en aumento en los siglos posteriores y eran centenares los barcos que salían del puerto malagueño para llevar los vinos a todo el mundo. (Hay historiadores que afirman que Shakespeare también tomaba y alababa los vinos dulces de Málaga). La epidemia filoxérica llegó a Málaga en 1876 y prácticamente exterminó este sector básico de la economía provincial. El cultivo se recuperó solo varios años después, tras la plantación de vides americanas resistentes y su posterior injerto con uvas Moscatel y Pedro Ximénez.

En 1900 apareció el Reglamento de la Asociación Gremial de Criadores Exportadores de Vino de Málaga y en 1937 se aprobó el Reglamento del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Málaga.

Según su modificación del 2001 actualmente se reconoce las D.O. Málaga y D.O. Sierras de Málaga (y también D.O. Pasas de Málaga). La maquinaria productiva de estas dos Denominaciones de Origen está formada por 565 viticultores y 32 bodegas adscritas.La zona de producción de vinos D.O. Málaga abarca más de medio centenar de municipios que tienen clima y suelos diferenciados. Los vinos que se elaboran principalmente con las variedades blancas Pedro Ximénez y Moscatel pueden ser “naturalmente dulces” y “de licor”.Los primeros, son vinos procedentes de uvas sobremaduras y elaborados exclusivamente a base de ellas, los segundos, son producidos con la adición de alcohol vínico al mosto o antes de o durante la fermentación. Dependiendo del tiempo del envejecimiento, la tradición bodeguera da un nombre distinto a cada vino como Pálido, Noble, Añejo y Trasañejo.Los vinos D.O. Sierras de Málaga provienen de la misma zona de producción de los dulces y se elaboran a partir de 9 variedades blancas y 9 tintas. Esta D.O. ampara los vinos “tranquilos” que se obtienen mediante la fermentación natural de los mostos y tienen entre 10 y 15 % contenido alcohólico. Se clasifican en blancos, tintos y rosados, y según su envejecimiento se denominan Crianza, Reserva y Gran Reserva.

El Museo del Vino de Málaga, ofrece una excelente oportunidad no solo para un recorrido por la historia y la cultura del vino local sino también de una cata que permite profundizar el conocimiento de los visitantes acerca de las propiedades de estas dos denominaciones. El edifico, que es un antiguo palacio, se sitúa en el centro histórico de la ciudad y después de haber sido rehabilitado para este fin se inauguró en 2008 coincidiendo con el 75 Aniversario del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Málaga. En la zona expositiva la atención de los visitantes es llamada en particular por una rica colección de etiquetas de botella, carteles y estampas publicitarias para vino y pasas. La degustación se lleva a cabo en la tienda e inicia con una breve introducción explicativa sobre las características de los vinos seleccionados para tal efecto. Luego uno puede degustar vinos “genéricos” o de “marca blanca” que representan dignamente el variado surtido tanto de la zona como del establecimiento. Se trata de “vinos que son embotellados para el Consejo Regulador, para promocionar de manera general, sin decir qué marca es, a todos los vinos malagueños de cada tipo. Son elegidos por el Comité de Cata cada cierto tiempo y embotellados por una bodega, pero sin indicar cuál, para no promocionarla a ella por encima de las demás marcas”. Las variedades blancas Pedro Ximénez y Moscatel representan el 65% de la superficie cultivada total. Las otras de mayor participación: Lairen 12%, Syrah 5%, Doradilla 4%, Cabernet Sauvignon 4%. Actualmente, la región cuenta con una extensión de viñedo de 1.305 hectáreas y a base de la cosecha del 2011 se ha elaborado 18.100 hectolitros de D.O. Málaga y 8.400 hectolitros de D.O. Sierras de Málaga.

En base de experiencia propia los vinos catados recientemente pueden ser descritos como sigue:

– El D.O. Sierras de Málaga del 2011 (Pedro Ximénez & Chardonnay) es un blanco ligero que en nariz es de poca intensidad y en boca tarda un poco de tiempo en soltar su potencia aromática frutal. Se trata de un vino suave que hace el compañero ideal para un salmón fresco a la plancha.

– El D.O. Málaga “Pálido” (Moscatel 100%) del 2010 es un dulce natural que impacta con su fina acidez y carga frutal. Nariz intensa con notas típicas de la uva madura. En la boca se aprecia aromas de frutas con un perfume intenso y persistente muy armónicos.

– El D.O. Málaga “Noble” (Pedro Ximénez 100%) de licor del 2008 tiene un color clásico de ámbar y en nariz presenta intensidad de frutas secas con recuerdos a durazno y naranjas. En boca muestra densidad con intensos ataques de aromas de almendra con notas a pan. Es harmonioso y en el postgusto es persistente con una acidez equilibrada.

Una tercera parte del volumen de los vinos de Málaga se destina a los mercados exteriores. Para llamar la atención de los consumidores hace poco se lanzó el interesante proyecto “MÁLAGA CONARTE” que reúne a diez bodegas y diez pintores locales para promocionar una colección exclusiva de diez vinos de la región. “La calidad y tradición de los vinos y el talento y proyección de los pintores son los principales motivos por los que se lo ha desarrollado con el fin de poner en boca de todos los vinos y los artistas malagueños a través de la fusión del arte y el vino, y así mostrar al mundo los valores que tradicionalmente se han transmitido desde esta tierra.”

Fotos: autor; museovinomalaga.com, cti.uma.es

Dr. József Kosárka

30.04.2012

 

Una respuesta a “Los vinos de Málaga se distinguen por claros toques de autenticidad”

  1. Max Ramirez Dice:

    Interesante resumen del museo vinicola y de la historia de las vides de Malaga, en mi proximo viaje debere incluir nuevamente esta ciudad y area


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