// Suscríbete al Club vía: RSS | Facebook | Twitter

Georgia donde el alma del país es el vino

La historia de este país eurasiático de geografía y belleza natural impresionantes y con rica cultura original se remonta a varios milenios y en ella las tradiciones vitivinícolas ocupan un capitulo particular. En base a sus hallazgos arqueológicos los georgianos creen que la uva es nativa de sus antiguas tierras y debido a la similitud ortográfica consideran que la palabra “vino” debe venir de la “gvino” que ellos tienen en su propio idoma. De todas maneras, no se trata de meras especulaciones porque sus teorías históricas se apoyan en varias evidencias como, por ejemplo, las pepitas de vid cultivada hace unos siete mil años, en regiones situadas al este del Mar Negro en los Montes del Cáucaso, que han sido encontradas en yacimientos habitados. En cuanto al aspecto lingüístico, se conoce algunas razones apoyando la afirmación georgiana sobre el origen de la palabra, que no puede ser indoeuropeo porque esta bebida fermentada no es producto del fondo propio y por tanto debía carecer de nombre en los idiomas de sus comunidades.

Georgia (territorio: 69,5 mil km², población: 4,5 millones, capital: Tbilisi) tiene un paisaje variado y espectacular de altas cadenas montañosas y pequeñas ejercen la mayor influencia en su clima, protegiendo al territorio nacional de la penetración de corrientes de aire tanto gélido como cálido, provenientes del extremo septentrional y del sur. Las lluvias son fuertes durante la temporada otoñal pero a lo largo del resto del año la precipitación se distribuye más o menos igualmente.llanuras costeras. Su relieve está marcado por las cordilleras del Caucaso Menor y Mayor, entre las cuales se ubican la llanura de Cólquida, el valle de Alazani y la meseta de Kartli. Sus ríos principales son el Kura y el Rioni. Más de la mitad de la superficie del país está por encima de los mil metros de altitud y sus picos más altos superan los cuatro mil metros. Las montañas altas y pequeñas ejercen la mayor influencia en su clima, protegiendo al territorio nacional de la penetración de corrientes de aire tanto gélido como cálido, provenientes del extremo septentrional y del sur. Las lluvias son fuertes durante la temporada otoñal pero a lo largo del resto del año la precipitación se distribuye más o menos igualmente.

Los descubrimientos paleoantropológicos han comprobado la existencia de pobladores humanos sobre el actual territorio del país ya desde hace largos milenios y se sabe también que los antecesores de los georgianos contemporáneos ya conocieron las prácticas primitivas de metalurgia. En los tiempos de los imperio Romano y Bizantino, la región se ha dividido en la parte costera (Cólquida) y en la interna (Iberia) cuyos estados fueron controlados por Roma y Constantinopla, dejando una huella indeleble en la religión cristiana de los georgianos. En los comienzos del siglo XI se ha fundado el reino de Georgia y posteriormente su dominio se ha extendido sobre gran parte del istmo del Cáucaso. Durante el reinado de Tamara (1184-1212) se ha fortalecido el estado y ella se ha quedado a vivir en la memoria de los georgianos por encima de las demás monarcas debido a su gran personalidad caracterizada por sabiduría, mansedumbre, devoción y humildad. Para el siglo XV el país se ha desintegrado y ha sido subyugado por los persas y los otomanes. En 1801 Georgia ha sido anexado por Rusia pero en 1918 ha logrado su independencia que ha durado solo hasta 1922 cuando ha llegado a ser una de las repúblicas de la Unión Soviética. Después del colapso de este gigante mundial cada vez más arrodillado Georgia ha vuelto a declarar su independencia en 1991.

En este país de tantas tradiciones vinícolas, cuenta una de sus leyendas que cuando Dios dividió el mundo en distintas naciones se había olvidado del pueblo georgiano, al cual posteriormente le asignó ese territorio que se había reservado, pero a condición de que cada vez que llegara un visitante extranjero, lo recibieran con una mesa pantagruélica porque están dadas todas las condiciones para que ahí se produzca excelentes comidas y vinos. Se hace referencia también al uso de la cruz por San Nino de Capadocia al comienzo del cristianismo – en la parte oriental del reino georgiano – que fue hecha de dos sarmientos de uva unidos con su propio cabello y que se conserva hasta hoy. (Esta viene siendo el símbolo representativo de la Iglesia Ortodoxa Georgiana.)

En la actualidad, Georgia tiene una superficie total de viñedos de unas 45 mil hectáreas en los que anualmente se produce alrededor de 150 mil toneladas de uva. Existen unas 500 variedades pero solo 38 se destinan oficialmente para la elaboración de vinos. Las más extensamente cultivadas son las blancas Rkatsiteli (53%) y Tsolikouri (17%) que son seguidos por la tinta Saperavi (10%). Un 10% de la cantidad total se consume, un 20 % es utilizado por bodegas de vino comerciales y a base del resto miles de pequeños propietarios elaboran vino casero utilizando prácticas de vinificación tradicionales. /Se trata del uso de envases de barro especiales (kvevri) que son enterrados en un lugar particular junto a la casa (marani) para que en ellos se fermente y se guarde el vino. Dado que en el país solo cinco personas son capaces de hacer estos artefactos, una organización (Xeloba Kartuli) se ha comprometido a salvar esta herencia./

El desarrollo de este sector no estaba exento de altibajos y matices a lo largo del tiempo. En el periodo entre 1990 y 2000 se ha contado con una superficie promedio de viñedos de unas 75 mil hectáreas que luego ha venido decreciendo al igual que la cosecha de uva que en esos años alcanzó la cantidad de 350 mil toneladas. En cuanto al vino comercializado, su producción ha registrado una menor disminución (1995: 1,10 millón de hectolitros, 2000: 0,75 millión de hectolitros) y recientemente viene mostrando una ligera tendencia al aumento (2005: 0,95 millón de hectolitros, 2010: 1,10 millión de hectolitros). La exportación ha sido gravemente afectada en 2006 por la pérdida del mercado de Rusia que ha absorbido más de 90% de sus ventas al exterior (0,42 millones de hectolitros). Actualmente, su comprador principal es Ucrania a donde se ha dirigido 52% de su exportación de vino en 2010 (total: 0,12 millones de hectolitros).

Entre las 6 regiones vinícolas se destaca la de Kakheti que se encuentra en la franja extrema oriental del país y representa unas 2/3 partes de la extensión de los viñedos georgianos. Su variedad principal es la tinta Saperavi que se da muy bien en sus zonas más famosas de Alazani y Duruji. Un buen vino seco elaborado a su base tiene intenso color rojo púrpura, en nariz y a la boca presenta aromas de frutas rojas (frambuesa, grosella) y se puede apreciar un equilibrio entre acidez, taninos y alcohol. Se recomienda consumirlo joven aunque tenga cierta potencial (pero no es el más adecuado para una estadía prolongada en botella). En las zonas de Telavi y Kvareli, se cultiva primordialmente la blanca Rkatsiteli que es un componente esencial (junto con la Mtsvane) de Tsinandali que tal vez sea el vino georgiano más ampliamente conocido. Su mosto se fermenta lentamente a temperaturas bajas y el vino se lo puede añejar durante varios años. Los jóvenes tienen color dorado pálido y cuerpo ligero. Olfato a cítricos, boca de ataque de acidez, recuerdos de manzana y final algo corto.

A los georgianos les gustan los vinos semi-dulces y dulces entre los cuales el más popular es el Khvanchkara que se elabora a partir de las Alexandrouli y Mudzhuretuli, cultivadas en la región de Racha-Lechkhumi, al noroeste de la capital, y cosechadas tardíamente para propiciar una mayor concentración de azúcar en los frutos. Este tinto de color de rubí oscuro en nariz desprende aromas complejos de frutas rojas maduras (frambuesa, cereza) y en boca resalta el sabor dulce con matices de especias. Final aterciopelado y larga persistencia. Va bien con el dulce artesano típico, Churchkhela, que se prepara con piel de uva cocida y trozos de nuez que son ensartados en un hilo y sumergidos en jugo de uva espesado con harina, y luego se lo cuelga para dejarlo secar. (Con respecto a este vino, se recuerda que el propio Stalin, despótico gobernante soviético, que fue originario de Georgia, solía tomarlo.)

Hoy día en el país operan alrededor de un centenar y medio de bodegas cuya quinta parte exporta sus productos.

La mayor es la GWS (Asociación Georgiana de Vinos y Licores) que se fundó en 1994 y es controlada por la empresa francesa Pernod Ricard, co-lider mundial del sector de vinos y espirituosos. Sus vinos (11 monovarietales y 5 mezclas cuyo contenido alcohólico va desde los 11,0º a los 12,5º) son comercializados con las marcas Tamada y Old Tbilisi.

La Telavi es una productora con casi cien años de antigüedad pero el 1997 marcó el inicio de una nueva etapa en su historia cuando ha sido equipada con los últimos adelantos tecnológicos para poder elaborar vinos de alta calidad combinando las tradiciones vinícolas nacionales con las prácticas más modernas de esta industria. Su gama de productos abarca 10 tintos y 8 blancos que se elaboran mayoritariamente a partir de variedades autóctonas locales.

Con antecedentes centenarias vitivinícolas del lugar donde se fundó en 1997, la Teliani Valley no solamente tiene un buen surtido de vinos sino desarrolla actividades de recibir a enoturistas y tiene una escuela para la formación sommelier. Esta bodega utiliza algunas variedades clásicas europeas, en especial para su marca Mossano, pero la mayoría de sus vinos de las cuatro lineas (Lazuri, Teluri, Gruzia, Kvareli) se produce a base de las tradicionales del país.

Entre las nuevas bodegas se destaca la Badagoni que se fundó en 2002 y tiene la capacidad para una producción anual de un millón y medio de botellas. Sus marcas ampliamente premiadas son las Alaverdi Tradition y Kakhetian Noble (en ambos casos uno de Saperavi y uno de Rkaziteli).

En opinión de algunos expertos, la prohibición de importación de los vinos georgianos al mercado ruso, paradójicamente, tuvo un impacto positivo sobre la calidad de este importante producto de exportación del país. En aquel entonces, la producción de vinos se centraba en los dulces tan demandados por los consumidores rusos pero posteriormente Georgia ha diversificado y mejorado su producción, y también ha dinamizado su marketing en otros mercados. La ley del vino nacional ha sido modificada en 2003 registrando 17 denominaciones de origen para que a partir de 2007 los productores puedan elaborar y comercializar sus vinos bajo estándares más rigurosos. Los esfuerzos resultaron también en exportaciones a un mayor número de países pero la falta de la difusión de la originalidad de la oferta todavía dificulta conquistar los mercados extranjeros de gran potencial de crecimiento. Sin embargo, no son pocos los bodegueros georgianos que están convencidos de que sus vinos producidos a partir de variedades autóctonas y con técnicas antiguas propias van a darles una ventaja más competitiva para atraer a aquellos consumidores curiosos y exigentes que les gusta experimentar nuevos aromas y sabores auténticos.

Fotos: ©123RF; Cortesía: concordtravel.ge, kvevri.org

Dr. József Kosárka
31.10.2011

Dejar un comentario

*