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El Gran Auge de la Vitivinicultura en Nueva Zelanda

Desde hace más de una década, los Sauvignon Blanc neozelandeses vienen siendo considerados como importantes vinos de referencia en su categoría y los éxitos de éstos – y últimamente de los Pinot Noir también – han posicionado este país del suroeste del Océano Pacífico entre los productores de alto prestigio del mundo. A partir del inicio de este milenio, los vinos de varias bodegas de Nueva Zelanda cobran cada vez mayor renombre internacional y ya quedan consagrados y conocidos por muchos aficionados al buen beber.

Los avances del sector vinícola de este país son también impresionantes en cuanto a las cifras del volumen de la producción y de la exportación. En el periodo entre 1996 y 2006, el crecimiento ha sido de 233 % y de 525% respectivamente. Durante los últimos cinco años, esta industria neozelandesa ha seguido su evolución sin fuertes altibajos, alcanzando un aumento de 101% de producción y de 120% de exportación. Con respecto a las emblemáticas variedades, hay que resaltar el crecimiento de sus cantidades: en 2001 se ha cosechado 20,8 mil toneladas de Sauvignon Blanc y 8,0 mil toneladas de Pinot Noir, mientras que en el 2010 los respectivos volúmenes han sido 174,2 mil y 23,7 mil.

Nueva Zelanda es un país formado por dos grandes islas, la Isla Norte y la Isla Sur, junto a varias otras menores (superficie total: 268.680 km²). La Isla Norte es la más poblada, es habitada por tres cuartas partes del total, y constituye el núcleo de las actividades comerciales y de negocios, mientras que la Isla Sur es más rica en pintorescos paisajes de relieve variado y de vegetación campestre. Su capital es Wellington. El país tiene alrededor de 4,5 millones de habitantes que son mayoritariamente de descendencia europea. Los maoríes, un pueblo indígena que cuenta con gran número de asentamientos tribales tradicionales en todo el país, representa una minoría con 10% de la total.

Uno de los símbolos nacionales más conocidos es el kiwi, un pájaro autóctono incapaz de volar, que también es el sobrenombre de los neozelandeses.

La vitivinicultura de Nueva Zelanda tiene solo unos dos siglos de experiencia. Según los archivos, se considera que la primera vid fue plantada por un misionero anglicano en 1819 en la localidad de Kerikeri que se encuentra en la zona septentrional (Bay of Islands) de la Isla Norte. La primera noticia acerca de un vino elaborado en tierra neozelandesa (en Waitangi por un escocés) se data de 1840 cuando un viajero francés pudo degustar “un blanco ligero, muy espumante y delicioso en paladar”. La viña más antigua del país (Mission Estate) fue establecida por misionarios franceses en 1851 en la región de Hawke’s Bay que es situada en la costa oriental de la Isla Norte.

La plaga principal de la vid, conocida como filoxera, se detectó por primera vez en la región de Auckland en 1885 y posteriormente se propagó en forma fulminante devastando gran parte de los viñedos. La solución que se ha adoptado fue plantar vides americanas, que pudiera resistir a este fenómeno, ante todo la variedad Isabela que hasta 1960 fue la más cultivada en todo el país.

La producción de vino neozelandés de calidad a nivel mundial empezó a mediados de los años 80 del siglo pasado cuando en las viñas antiguas se ha reemplazado las variedades cultivadas desde hace tiempo con aquellas nuevas nobles que se han adaptado sin mayores dificultades a las diferentes condiciones y entornos en otras regiones del mundo, y que producen vinos más aromáticos en los blancos y más concentrados en los tintos.

Actualmente, Nueva Zelanda tiene 33,4 mil hectáreas de viñedos de cuya cosecha de 266,0 mil toneladas de uva 692 bodegas producen 1,9 millones de hectolitros de vino. (Vale la pena destacar la evolución del área de cultivo y de la cantidad cosechada de la uva, cuyo aumento en los últimos diez años registró 186 % y 275% respectivamente.) En relación a las variedades de uva cultivadas, el 64% de la producción total proviene de la Sauvignon Blanc. Las Chardonnay y Pinot Noir representan el 10% y el 9% respectivamente.

Hoy en día, la vitivinicultura nacional cuenta con una base técnica muy desarrollada, en lo que refiere tanto al cultivo de la uva como a las tecnologías de elaboración de vino, y se enfoca hacia la sostenibilidad cuya política se ha puesto en marcha en 2007 con el objetivo de alcanzar que toda la producción se efectúe según las respectivas normas para 2012.

Entre las 10 regiones productoras del país la principal es Marlborough, en la Isla Sur, con 19,3 mil hectáreas de superficie y con una producción de 182,7 mil toneladas de uv

a. En ella opera el mayor número de productores de uva y de vino, y se la considera como el máximo exponente de la elaboración de los más innovadores e inconfundibles Sauvignon Blanc del mundo. Su clima peculiar caracterizado por días soleados y noches frías, le hace idónea para que en los viñedos – resguardados de los fuertes vientos y de los ciclones otoñales – se intensifique el sabor fresco de la uva y se preserve bien la acidez. La mayoría de sus vinos tiene bastante concentración aromática, presentando no solo notas frutales (manzana verde, lima, melocotón, piña, grosella) sino aromas herbales o vegetales (pasto, espárrago, berro, estragón) también.

La Pinot Noir se expone ante todo en la de Otago que es hogar de los viñedos más australes del mundo (superficie: 1,54 mil hectáreas, producción: 6,19 mil toneladas). En sus zonas productivas el verano es corto pero bien soleado. La vid se planta en cierta altitud, y en laderas bien expuestas a los rayos del sol, lo que hace posible su debido crecimiento y permite adecuada maduración de la uva. Esta variedad clásica francesa se ha adaptado a la perfección a este clima fresco y da suculentos vinos cargados de fruta con perfecta acidez natural y taninos finos. Los mejores ejemplos que se distinguen por elegancia y una gran complejidad pueden presentar singulares valores para paladares refinados.

El sector vitivinícola juega ya un papel considerable en la economía neozelandesa centrándose especialmente en la exportación. En 2010 se ha enviado al extranjero 78% de la producción de vino total en un valor de USD 1,3 mil millones. Sus principales mercados: Reino Unido, Australia, Estados Unidos y Canadá (en 2010 éstos representaron 89% del total). En términos de variedades, las exportaciones las dominan los vinos de Sauvignon Blanc (83%) y Pinot Noir (6%).

Desde 2006 la legislación nacional establece que no solo los vinos exportados sino aquellos comercializados en el mercado local también tienen que ser elaborados con al menos 85% de la variedad que se indica en la etiqueta. Si en la etiqueta aparece la región y la añada el 85% del vino debe ser originaria de ahí y de esa cosecha. En el caso de los vinos de mezcla (ensamblaje) la variedad dominante se menciona en primer lugar y las otras en orden descendente.

Aprovechando de la popularidad de sus vinos en el extranjero (y también en el mercado doméstico: en diez años el consumo per cápita ha crecido de 9,3 a 13,9 litros) Nueva Zelanda viene prestando cada vez más atención al desarrollo de las rutas del vino y de explotar el mayor interés por el enoturismo. Al respecto, hace poco un periodista hizo el siguiente comentario: “Nueva Zelanda es indiscutiblemente una de las regiones vitivinícolas más bellas del mundo, si no la más. Por sobre los viñedos sobresalen montañas escarpadas, paredes de roca aún no tocadas por el hombre, bosques verdes brillantes. Más allá de las laderas, hay largas cascadas de ríos de agua purísima y unos lagos que se deshacen en la neblina, sobre todo al amanecer. Hay una belleza de lo gigantesco y místico en este país. Una belleza casi de otro mundo. Los viñedos confirman esa percepción.” En 2008 se publicó por un prestigiado diario británico la lista de las diez bodegas más visitadas del mundo en la cual el sexto lugar lo ocupó una neozelandesa, la Stonyridge (Waiheke Island, Auckland) confirmando también la reputación de este país como destino enoturístico por excelencia. En un seminario internacional sobre enoturismo recién celebrado el ponente neozelandés “apuntó a que el turismo es una vía para extender la relación entre las bodegas y los consumidores y también remarcó la importancia de la innovación social, en el sentido de favorecer la colaboración y el trabajo en red”.

Entre las centenares de bodegas, que van desde la más grande (Montana Wines) hasta varias de tamaño pequeño, sobresalen muchas como, por ejemplo, las Astrolabe, Babich, Cloudy Bay, Craggy Range, Matakana, Palliser, Pegasus Bay, Te Mata, Villa Maria y Wairau River.

En cuanto a los platos tradicionales locales hay que destacar aquellos que se preparan con carne de cordero propia, ampliamente reconocida por su extraordinaria calidad que es el resultado de la combinación ideal de un entorno perfecto para la cría en pastoreo. Se la prefiere cocinada al horno o asada a las hierbas (término medio o tres cuartos). Para muchos, el mejor maridaje de cordero se da con el Pinot Noir (de Gibbston Valley) porque son verdaderos compañeros que ofrecen una experiencia culinaria difícil de superar.

Photos: Cortesía de New Zealand Winegrowers (credit to: NZW, Felton Road Wines, Fromm Winery, Villa María Estate) ; saritalore.com, motel-wellington.co.nz, eyeballnz.com

Dr. József Kosárka

Una respuesta a “El Gran Auge de la Vitivinicultura en Nueva Zelanda”

  1. houses domain Dice:

    sublime beauty villages , travel , is very good news …nuva zlanda is splendid


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