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Menos pero mejor: los vinos de Chipre

Esta hermosa isla – llamada la de Afrodita – situada en la zona oriental del Mar Mediterráneo tiene una larguísima tradición vitivinícola. Según algunos expertos hay pruebas recién descubiertas que sugieren, no sólo que hace unos milenios en ella se han fabricado copas de cerámica para beber y ánforas para transportar bebidas, sino que los chipriotas llevan algún tiempo de ventaja al resto de otros pueblos en cuanto a la elaboración del vino. La calidad de sus deleitables elíxires ha sido cantada ya por Homero y se cree que entre todos los vinos que se produce en la actualidad el más antiguo es un dulce de estas tierras.

Se trata del Commandaria, cuyo origen se remonta al siglo XII cuando libraron las Cruzadas y el Ricardo Corazón de León que tomó parte en la 3ª con campañas en Chipre también (donde se casó con la primera hija del Rey de Navarra en 1191) fue uno de sus grandes admiradores. Fueron los Caballeros de San Juan que en aquel tiempo por primera vez lo llamaron así la mezcla de las tintas Mavro y de las blancas Xynisteri que se elaboraba a base de ellas que habían sido secadas al sol durante unas dos semanas.

Se puede referirse también a las memorias de Casanova en la que se recuerda de su paso por Ancona donde ha seducido a la bella Lia quien había preparado un estupendo foie gras que acompañaron con vino de Chipre. (En su novela La amante de Bolzano, el escritor húngaro Sándor Márai también hace mención de este detalle.)

Geográficamente la isla (de 9.521 km2 de territorio) se articula en torno a dos cadenas montañosas entre las cuales se extiende la depresión central de Mesorea en la que se encuentran las tierras más fértiles del país. El clima es mediterráneo de tendencia árida con precipitaciones ocasionales principalmente en los meses de invierno cuando las lluvias son relativamente abundantes en la costa septentrional y menos extensa en el sur. Durante siglos se ha mantenido una importante producción agrícola pero hoy en día su economía está fuertemente ligada al turismo (más de 75% del total de los ingresos viene por parte de este sector). La República de Chipre (de 800 mil habitantes) ocupa solo dos tercias partes de la isla porque en la restante en 1974 se ha instaurado la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre (reconocida solamente por Turquía).

A través de los siglos el arte de elaborar vinos ha jugado un importante papel en la economía local. Se los consumía habitualmente y los mercaderes los proveían también a los monarcas de los imperios egipcio, griego y romano. La producción de vino ha declinado considerablemente en el Medievo cuando – durante la ocupación otomana – han prevalecido las tradiciones musulmanas y se cargaron altos impuestos.

El renacimiento de la vitivinicultura se asocia con el inicio de la dominación británica (1878) y su expansión se debe también a la demanda extranjera crecida después de la epidemia filoxérica que ha arrasado a los principales países productores del viejo continente pero ha dejado la isla inafectada. A principios del siglo pasado Chipre ha podido exportar cantidades considerables de sus vinos a los países del Medio Oriente en los cuales se han estacionado tropas de Gran Bretaña y de Francia cuyo personal los ha consumido con gusto.

Posteriormente ha sido el “Jerez” chipriota dulce que ha conquistado a los consumidores británicos de tal magnitud que durante dos decenios la mitad de la producción de la pequeña isla se ha dirigido a la grande del norte. (Un estudio de mercado de vinos fortificados en aquel entonces ha demostrado que la marca Emva Cream Cyprus Sherry era la segunda en términos de reconocimiento después de la Harvey’s Bristol Cream Sherry.) La importancia de este mercado se ha mantenido hasta los años ochenta cuando se inició un cambio en las preferencias de los británicos por las bebidas alcohólicas y más tarde se le dio un golpe duro cuando la UE ha reglamentado que solamente el Jerez original podría asumir este título. En aquellos tiempos el mercado de los países del bloque soviético también fue jugoso porque absorbió grandes volúmenes de los productores cooperativos isleños sin importar mucho la calidad.

Para poder sobrevivir bajo las nuevas condiciones de producción y comercialización los actores del sector local unieron sus esfuerzos por llevar a cabo reformas dirigidas a mejorar su posición competitiva. Se ha introducido nuevas variedades y se ha dado incentivos financieros para su plantación y cultivo. Se ha impulsado la construcción de bodegas regionales para promover que se reduzca la distancia de transporte de la cosecha al lagar. En 2007 se ha creado también un sistema de clasificación que tiene las siguientes categorías: Vino de Mesa, Vino de Región (85% de las uvas deben ser originarias de viñedos registrados en una de las regiones de Akamas Leona, Vouni Panayias – Ambelitis, Pitsilia, Limassol) y Vino de Denominación de Origen Protegida (las uvas deben ser cultivadas por lo menos a 500 metros de altura y a base de ellas se puede elaborar 45 hectolitros de vino por hectárea como máximo).

Actualmente el país tiene unas 11 mil hectáreas de viñedos (1970: 46 mil hectáreas) y la industria chipriota produce anualmente alrededor de 200 mil hectolitros de vinos (1990: 350 mil hectolitros) cuyo 10% en 2009 se exportó en un valor de 2,8 millones de euros. Según el último informe anual del Consejo de Productos Vinícolas de Chipre “el descenso pronunciado del terreno para el cultivo de vid refleja en una parte el abandono masivo de la actividad agraria y la aplicación de subsidios comunitarios para arranque de viñedos y en otra parte el uso generoso de los incentivos dirigidos a concentrar los terrenos dentro de las zonas más aptas para la producción de vinos de calidad”.

En la isla en 2009 se ha cosechado 32 mil toneladas de uva. Entre la veintena de variedades de mayor importancia – sembradas por lo menos en diez hectáreas en total – se destacan varias auténticas como las tintas Mavro, Mataro, Maratheftiko, Lefkada y la blanca Xinisteri. Las otras de cultivo considerable son las Carignan, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Syrah, Grenach, Muscat de Alejandría y Chardonnay. A la Mavro, que se planta en casi en la mitad de los viñedos destinados a la producción de vinos, la primera referencia se la hizo en 1877 el ampelógrafo italiano (Conde) Giuseppe di Rovasenda llamandola “Cipro Nero” por su color tinto oscuro. Es una uva con grandes bayas jugosas que tiene alto rendimiento y se utiliza dominantemente para la elaboración de vinos de mesa. Entre las variedades internacionales son la Syrah y la Chardonnay que se han adaptado bastante bien al clima y suelo locales ante todo en las zonas montañosas del distrito de Limassol.

En Chipre hay alrededor de un medio centenar de bodegas registradas. Las cuatro más grandes (ETKO, KEO, LOEL, SODAP) representan casi 90% de la producción total y vienen dominando el mercado local con vinos de consumo corriente en la categoría de precios medianos (entre 4 a 8 euros por botella). Las pequeñas bodegas como Ayia Mavri, Fikardos, Hadjiantonas, Kamenterena, Kyperounda, Kolios, Vasa, Vasiliko Kyperountas, Zambartas producen solamente algunas decenas de miles de botellas al año pero sus vinos satisfacen las cotas más altas de calidad. Algunos de ellos que valen la pena degustar: Petritis 2008 (Xinisteri) de Vasiliko Kyperountas, Maratheftiko 2007 de Vasa, Mosxatos 2007 (Muscat de Alejandría) de Ayia Mavri, Shiraz-Lefkada 2007 de Zambartas, Andessitis 2006 (Cabernet Sauvignon, Grenache, Mataro) de Kyperounda. En cuanto al mejor Commandaria son los St. John de la KEO y el St. Nicholas de ETKO que vienen siendo galardonados en varios concursos tanto nacionales como internacionales.

Los amantes del vino extranjeros que viajan a la isla no solamente pueden degustar estos vinos en los elegantes restaurantes de las principales ciudades (Nicosia, Limassol, Larnaca) y de los balnearios hermosos (Ayia Napa, Paphos) sino últimamente se les ofrece la posibilidad de ir a varías bodegas abiertas al público. Se abre la oportunidad también para conocer algunos lugares ligados al vino chipriota como el castillo de Kolossi (construido por los Caballeros Templarios) relacionado con la historia del Commandaría o la Casa de Dionisos (en el parque arqueológico de Paphos) cuyos mosaicos romanos presentan una muestra de los “primeros tomadores de vino” de la isla. Un recorrido puede incluir la visita al Museo del Vino de Chipre (en el pueblito de Erimi en las afueras de Limassol) inaugurado en 2004 en el cual se exhiben objetos históricos – originales y réplicas – de la vitivinicultura local. En los Jardines Municipales de Limassol se lleva a cabo anualmente el Festival de Vino (iniciando en los últimos días de agosto) en el que se ofrece una amplia gama de vinos locales de forma gratuita y se puede disfrutar de un programa cultural variado (ante todo música y danza) también.

Fotos: © 123R ; kourtakis.com, vasawinery.com, hadjiantonas.com.cy, cyprus.gov.cy; autor.

Dr. József Kosárka

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